- info@astrologiatest.com
El simple hecho de respirar conscientemente, de sentir como el aire entra y sale de tu cuerpo, sin dejar de perder la concentración en el ejercicio, es meditar, es conectarte con ser. Además, aumentará la energía interna de tu cuerpo, creando una especie de campo que crece en intensidad dentro de ti, haciéndote sentir mayor sensación de ligereza, seguridad, paz, Amor y calma.
La mayoría de las veces, nuestra energía está alterada, como un mar movido que va de lado a lado, golpeándose con todo y consigo mismo. Eso hace que las cosas parezcan complicadas, ya que no es lo mismo ver con oscuridad, tormenta, movimiento y estrés, que con luz, sin nubes, tranquilidad, calma y armonía. Por lo tanto, tienes que ser consciente, de que te encuentras en el primer punto desde hace muchos años, y por eso, tu estado alterado, te hace sentir preocupaciones, te muestra pensamientos que no te gustan y eso te hace sufrir, no sentir la comocidad y la armonía en tu interior.
Las respiraciones profundas y coordinadas generan calma interna en el cuerpo, mejoran la actividad cerebral, estabilizan los latidos del corazón y el sistema nervioso.
Lo primero es necesario ser consciente de respirar, y solo respirar, sin hacer nada más que hacerlo y sentirlo. Como si solo fueras un globo que se llena y vacía de aire, sintiendo la diferencia entre cada inhalación y exhalación. La mente solo debe concentrarse en SENTIR como el aire entra, lo guardas y sale, una y otra vez, repitiendo el proceso, concentrándose en sentir, en ser consciente de tu propia respiración, como si todo el aire que entra fuese energía que renueva la anterior, purificando y sanando todo a su paso.
Será necesario hacerlo tantas veces como sea posible, acordándote de recordar que solo estás respirando. No hay que hacer nada más, no hay que pensar en algún tipo de respiración, o tener una posición específica. Solo acomódate, relaja tu musculatura, todo tu cuerpo entero y empieza a respirar conscientemente. Deja que tu respiración sea parte de ti, no algo que haces por hacer. Todo empieza con un paso.
Ejercicio:
No hay que tener la mente en blanco, no hay que imaginar o ver nada, al principio hay que crear la costumbre de concentrarse en la respiración, por simple y absurdo que pueda parecer, no lo has hecho, no tienes práctica. Si piensas en otras cosas, como no estás siendo consciente de tu respiración, tienes que volver a empezar, no pasa nada, la práctica hará que cada vez mantengas el pensamiento y la sensación concentrados en la respiración más tiempo. Cada vez que pase eso, vuelves al punto 1. y comienzas de nuevo.
Notas:
La concentración es respirar, piensas en hacer el ejercicio de respirar.
Recuerda durante el proceso: ¿Quién eres en este instante? Mi respiración.
Como ejemplo, la fuerza (presión abdominal al sacar el aire) y la velocidad de la exhalación que debe haber al principio, contando del 1 al 10, (el diez es fuerte y rápido), es de 2.
Luego con la práctica, tú iras regulando la presión, intensidad, velocidad, según lo que busques con tu respiración.
Repite el proceso varias veces hasta que empieces a notar que es más intuitivo, cada vez menos pensado y más sentido.
Cada respiración crea un ciclo energético de carga, el cual hará que progresivamente tengas mayor sensación en las manos, más energía. Cuando aumenta la energía hay una liberación de luz, ilumínate.